¿Cómo supero esta envidia que siento?

Autoconocimiento Noviazgo

Suele decirse que existe envidia de la buena, cuando ante el bien ajeno, se experimenta alegría y no tristeza, aun deseando aquello para sí, no se pierde la paz.

También es cierto que, todos podemos sentir envidia propiamente indebida, por la que, si podemos perder la paz, más una sana actitud es reconocerlo y no admitirla, por lo que sentir sin consentir, nos vuelve virtuosos.

La envidia es un defecto que aísla en una forma de existencia enfermiza, destructora y auto aniquiladora, hasta el punto de no experimentar la menor vacilación en dañarnos a nosotros mismos, si con ello se puede proporcionar un cierto daño al envidiado.

La envidia lleva en si su propio tormento, porque devorándose a sí misma su propia vida se prolonga.

Esto último es el caso de nuestra consultante, que con gusto nos cede su historia:

En una etapa de mi vida hacia comentarios negativos que me ponían en evidencia como una mujer toxica, casi siempre por motivos de envidia y tratando de demeritar a quien envidiaba.

No, no era insegura, tímida o dependiente, sino más bien tenía un espíritu posesivo e inmaduro casi de adolescente. Si bien  luchaba por lograr las cosas con esfuerzo, constantemente me media y comparaba con otros.

Un defecto que trataba de disimular y enfrentaba constantemente con la frustración.

Así, mi reacción cuando una de amigas con su esfuerzo obtenía un logro, era decirle con emotividad: — ¡felicidades, ¡cuánto me alegro! …lo que no era cierto. No solo no me alegraba, sino que sentía que se me había echado a perder el día.

Había desarrollado una falsa autoestima, por la que para mí lo importante de tener y saber era solo para sentirme superior a los demás, creándome la absurda necesidad de ser reconocida, admirada.

Por ello tuve algunos noviazgos que se frustraron, y comencé a sentirme muy mal.

Por fortuna comencé una relación con alguien que no solo fue capaz de edificarme con sus virtudes, sino que logro que en mi intimidad me confrontara con mi defecto. De pronto me descubrí admirándolo y no envidiándolo.

El amor obra milagros, y de pronto, me vi  pidiendo ayuda con sinceros  deseos  de lograr un cambio que me reconciliara conmigo misma,  y la vez con las personas que de algún modo había hecho objeto de mi mal espíritu.

Se me aplico un test para recibir terapia, el cual respondí haciendo acopio de sinceridad. Fueron preguntas cuyas respuestas me quedaron como una tarea de reconstrucción interior. Tarea en la que, con sinceridad y valentía, debía reconocer lo mismo adelantos que retrocesos, en un humilde comenzar y recomenzar.

Se trataba de lograr por la humildad un autoconocimiento de nuestra verdadera realidad de ser.

En tales preguntas y sus posibles respuestas cada persona se puede ver reflejada en mayor o menor grado de afectación por el defecto, por lo que se debe contestar con la sola aproximación que da el propio conocimiento.

Estas son:

  • ¿Experimenta el deseo de llegar a tener precisamente lo que otros tienen, lo que llega a causar no solo sentimientos de tristeza o frustración, sino hasta de una perdida real?
  • ¿Piensa que por no tener las cosas disminuirá su propia excelencia y felicidad?
  • ¿Considera el bien del otro como un mal propio?
  • ¿La envidia le hace tener sentimientos negativos como lo pueden ser la indignación, la hostilidad, la agresividad, él resentimiento y la colera?
  • ¿Por envidia ha llegado a incurrir en la difamación, la calumnia o la alegría ante los males que puede sufrir el envidiado?
  • ¿Tiene dificultades de adaptación y desenvolvimiento en grupos, para no tener que convivir con quienes considera en una posición superior, por poca o nula tolerancia al éxito de los demás?
  • ¿Se valora por si misma por ser quien es, o solo en función de que satisfaga o no la meta que a si misma se propuesto para superar al envidiado?

La terapia ha funcionado, y ahora me centro en ser agradecida por los dones que en lo personal he recibido, dejando de ser toxica en mis relaciones conmigo misma y con los demás.

Mi noviazgo se ha consolidado.

Hoy entiendo, que cuando la distancia entre nuestra vida y los modelos que nos presenta el mundo en que vivimos, nos lleven por error a tener una baja consideración de nosotros mismos, debemos recordar que, pensar en negativo, es dar la espalda a un Dios amoroso que esta siempre pendiente de nosotros.

Un Dios que nos ama tal como somos, sin que nuestros pecados, defectos, o errores le hagan cambiar sus sentimientos, mientras nos invita y ayuda a superarnos.

Consúltanos escribiendo a: orfa_astorga@consultoriafamiliar.com.mx