SANANDO EL RESENTIMIENTO

Autoconocimiento

Reflexión, autoconocimiento, comprensión, perdón,..

 

En consultorio Profamilia, atendemos muchas situaciones de conflictos interpersonales, que nacen de un sentimiento muy extendido como lo es el resentimiento, el cual, una vez admitido, comienza su proceso de superación.

En este proceso, las respuestas y soluciones están al alcance de personas, que, con rectitud de intención, tienen el valor de enfrentarse consigo mismos a través de cuatro actitudes, como:

Reflexión:

La ofensa, siendo real, puede estar exagerada por nosotros o simplemente ser imaginaria, por lo que es importante encontrar la forma de no dejarnos arrastrar en un primer impulso por un sentimiento negativo. E aquí la importancia de controlar la imaginación, ya que siendo necesaria para su aplicación a realidades positivas, cuando actúa sin control, exagera las cosas de tal manera que provoca resentimientos infundados.

Autoconocimiento.

Existen temperamentos con predisposición a guardar recuerdos y sentimientos negativos, por lo que detectar si estos pensamientos son rumiación y me están provocando emociones que me llevarán a conductas maladaptativas o realmente me estoy protegiendo de algo aversivo.

Evitar la susceptibilidad.

Es un lastre llevar en las espaldas el “sentirse” por tantas circunstancias ordinarias e intrascendentes en un sinfín de circunstancias como:

  • Un comentario crítico.
  • Una llamada de atención.
  • Una mirada de indiferencia o desprecio.
  • Un determinado tono de voz.
  • La ausencia de felicitación por el cumpleaños.

Y más…

El resentido está demasiado pendientes de sí mismo, lo que lo vuelve muy vulnerable.

Comprensión con los demás.

Si al analizar los agravios recibidos, siendo reales y además en su justa dimensión, hacemos además un esfuerzo por comprender la forma de actuar del ofensor y descubrir los atenuantes de su forma de proceder, nuestra reacción negativa no solo no quedará reforzada, sino que podrá desaparecer, si adquirimos de estar manera la capacidad de debilitar el estímulo.

Voluntad para logros que den satisfacción.

Manejar las frustraciones para no deformar la realidad y quitar valor a aquello que no se ha podido adquirir, para seguir perseverando hasta lograr las cosas, pues un buen presente borra todo lo pasado.

Ejemplos: empezar nuevos estudios, practicar nuevo deporte, hacer nuevos amigos, etc. Se trata de fortalecer el carácter acometiendo retos que exijan vencimiento personal.

Aprender a ser feliz.

No depender del curso que tomen los acontecimientos y ante las pruebas; no sólo no dejar que se conviertan en fuentes de frustración y amargura, sino ver en ellas la amabilísima voluntad de Dios.

Tener clara la misión en la vida:

Valorar tanto nuestras capacidades y cualidades personales como nuestras limitaciones y defectos con una humilde autoestima, para vivir de acuerdo a un proyecto gratificante y nos que haga crecer.

Perdonar:

El perdón es en ultima instancias el recurso definitivo para superar resentimientos.

No es lo mismo disculpar que perdonar. Pedimos disculpas cuando el acto no ha sido verdaderamente intencional; como cuando accidentalmente hemos roto el apreciado florero de nuestro anfitrión.

Si, por lo contrario, el acto ha sido libre y conscientemente realizado, no es cuestión ya de pedir disculpas, sino perdón.

El perdón, puede en ciertos casos resultar en extremo difícil o humanamente inconcebible, pero en este punto debemos reconocer que el perdón no es ya un sentimiento, sino un acto de la voluntad en donde se busca adherirse al plan de Dios.

Reflexiones tomadas de los apuntes del Padre Francisco Ugarte Corcuera.

Consúltanos escribiendo a: orfa_astorga@consultoríafamiliar.com.mx